El Ozono como medida preventiva – Desinfección

¿Qué es el Ozono? ¿Es una nueva tecnología?

Hola Internautas¡ En esta entrada os dejo información sobre qué es, como y porqué funciona el Ozono y los distintos

generadores que hay. Tenemos los conocimientos. Colaboramos de primera mano diseñando equipos generadores de Ozono.

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El ozono es un agente desinfectante «muy potente que se genera con
oxigeno de ambiente mediante una descarga eléctrica controlada». Ese
oxigeno se transforma en ozono y ese ozono cuando entra en contacto con
microorganismos es cuando actúa.
Lo positivo de esta tecnología es que «no tiene ni residuos ni consumibles»,
ya que «sólo consume aire y electricidad».
Aunque el ozono actualmente no se ha estudiado con el coronavirus actual,
«sí que hay muchos informes científicos sobre diferentes tipos de virus,
algunos de familias similares al coronavirus»

Introducción
En los últimos meses hemos visto cómo los medios de comunicación se llenan de
titulares sobre la amenaza que supone el coronavirus. A pesar de las muertes que
este brote ha ocasionado, debemos recordar que gran parte de los coronavirus no
son peligrosos y se pueden tratar de forma eficaz. De hecho, la mayoría de las
personas contraen en algún momento de su vida un coronavirus, generalmente
durante su infancia.
No obstante, mientras no se tengan más datos sobre el virus, siguiendo las
recomendaciones de la OMS, conviene tomar medidas preventivas sencillas, sobre
todo en lugares cerrados y/o con alta afluencia de personas.
Qué es el coronavirus
El coronavirus debe su nombre al aspecto que presenta, ya que es muy parecido a
una corona o un halo. Se trata de un tipo de virus presente tanto en humanos como
en animales. En realidad, los coronavirus son una familia de virus descrita por
primera vez en la década de los 60, pero cuyo origen es todavía desconocido. Sus
diferentes tipos provocan diferentes enfermedades, desde un resfriado hasta un
síndrome respiratorio grave (una forma grave de neumonía).
La familia Coronaviridae pertenece al Orden de los Nidovirales, dentro del Grupo
IV (Virus ARN monocatenario positivo). Estos virus tienen genomas grandes de
ARN, y por su estructura y forma de replicación, presentan una alta tasa de mutación y

recombinación que resulta en la rápida evolución del virus y en la
formación de nuevas cepas. Es el caso del virus de Wuhan, (el nombre técnico de la
cepa es 2019-nCoV), del que aún no se conoce el origen.
En los últimos años se han descrito tres brotes epidémicos importantes causados
por coronavirus: el SRAS-CoV (síndrome respiratorio agudo y grave), el MERS-CoV
(síndrome respiratorio de Oriente Medio) y el actual 2019nCoV.
El ozono como desinfectante
El ozono, formado por tres átomos de oxígeno, es uno de los más potentes
oxidantes que se conocen, por lo que es capaz de eliminar, no sólo virus, sino
también un amplísimo rango de otros microorganismos contaminantes
presentes en el aire, sin olvidar el problema menor que representa la aparición
de olores desagradables.
Se puede decir que el ozono no tiene límites en el número y especies de
microorganismos que puede eliminar, dado que actúa sobre estos a varios niveles.
La oxidación directa de la pared celular constituye su principal modo de acción.
Esta oxidación provoca la rotura de dicha pared, propiciando así que los
constituyentes celulares salgan al exterior de la célula. Asimismo, la producción de
radicales hidroxilos como consecuencia de la desintegración del ozono en el agua,
provoca un efecto similar al expuesto.
Los daños producidos sobre los microorganismos no se limitan a la oxidación de su
pared: el ozono también causa daños a los constituyentes de los ácidos
nucleicos (ADN y ARN), provocando la ruptura de enlaces carbono-nitrógeno, lo
que da lugar a una despolimerización, de especial interés en el caso de
desactivación de todo tipo de virus. Los microorganismos, por tanto, no son
capaces de desarrollar inmunidad al ozono como hacen frente a otros compuestos.
El ozono es eficaz, pues, en la eliminación de bacterias, virus, protozoos,
nematodos, hongos, agregados celulares, esporas y quistes. Por otra parte,
actúa a menor concentración y con menor tiempo de contacto que otros
desinfectantes.
De hecho, según la OMS, el ozono es el desinfectante más eficiente para todo
tipo de microorganismos.[1] En el documento de la OMS al que nos referimos, se
detalla que, con concentraciones de ozono de 0,1-0,2 mg/L.min, se consigue
una inactivación del 99% de rotavirus y poliovirus, entre otros patógenos
estudiados, pertenecientes al mismo Grupo IV de los Coronavirus.
El amplio espectro de acción del ozono como desinfectante resulta de
especial relevancia en el caso que nos ocupa, ya que los usuarios con
un sistema inmunitario más débil (niños, personas mayores,
enfermos…), constituyen una población de riesgo frente a cualquier
microorganismo presente en el aire de las instalaciones, más aún en el

caso de esta cepa de coronavirus de Wuhan, y que no son eliminados
con los tratamientos convencionales de desinfección.
No hay que olvidar que, tanto virus como hongos y bacterias, incluidas las cepas
resistentes a los antibióticos, por su naturaleza, fuera del hospedador son muy
vulnerables, y eliminarlas es relativamente sencillo mediante tratamientos de
desinfección con ozono, capaz incluso de eliminar sus esporas.
El ozono es incuestionablemente útil para eliminar, entre otros muchos, incluso el
virus del Ébola en aire. Está demostrado que el ozono es al menos diez veces
más potente que el cloro como desinfectante. Como ya hemos señalado, y según
la OMS, el ozono es el desinfectante más eficiente para todo tipo de
microorganismos. Por lo tanto, el empleo de ozono, tanto en agua como en aire,
para la desinfección de aire y superficies resulta mucho más recomendable que el
uso de otros desinfectantes, aparte de por su eficacia, por su rápida
descomposición, que no deja residuales peligrosos.
El ozono como viricida
Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), “Los virus
encapsulados son susceptibles a una amplia gama de desinfectantes hospitalarios
utilizados para la desinfección de superficies duras no porosas. En contraste, los virus
desnudos son más resistentes a los desinfectantes.”[2]
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos tiene un listado de
los desinfectantes que especifican en su etiqueta su eficacia contra virus desnudos
(por ejemplo, norovirus, rotavirus, adenovirus, virus de la poliomielitis), y que
tienen un amplio espectro antiviral ya que son capaces de inactivar tanto virus
envueltos como desnudos.
Debido a su naturaleza, el ozono, al no poder ser envasado y comercializado, no
está incluido en dicha lista ni podrá estarlo, a pesar de que su capacidad viricida
está de sobra probada siendo, como se ha señalado, muy superior a la del
cloro, el desinfectante más utilizado. De hecho, el ozono es utilizado como biocida
hace décadas, como así lo demuestran las fechas de los numerosos estudios
existentes al respecto.
En la Unión Europea, con la entrada en vigor del Reglamento para Productos
Biocidas (BPR, por sus siglas en inglés), se está incluyendo el ozono como biocida
para distintos usos, entre otros para la desinfección de superficies en contacto con
productos alimenticios.[3]
En la tabla 1 reflejamos los resultados de distintos estudios sobre la capacidad de
destrucción del ozono de determinados virus.
Como se puede observar, en esta tabla están incluidos los virus desnudos
contemplados por la EPA a la hora de decidir la eficacia desinfectante de un
producto: rotavirus, dentro del grupo de los virus entéricos, así como el virus de la

poliomielitis, del mismo grupo, en el que están incluidos, asimismo, los
coronavirus.

Evidentemente no hay estudios específicos sobre la inactivación de los virus más
infecciosos con ozono (como tampoco con otros desinfectantes), debido al riesgo
que implicarían dichos estudios, sin mencionar el coste que supondrían.
Se utilizan, a modo de indicadores de la eficacia de un biocida, virus que no
implican riesgos, ni para los investigadores ni por un posible accidente. Los
bacteriófagos (como el pX174) han sido ampliamente utilizados como
indicadores de poliovirus, enterovirus, virus envueltos y Virus de
Inmunodeficiencia Humana (VIH), debido a que son seguros y fáciles de
manejar.[4]
En un ensayo más reciente (2006) [5], se estudió una serie de fagos, (virus usados
como indicadores, como hemos señalado) desnudos y envueltos, con los cuatro
tipos de material genético posible: de cadena simple (ARN mc, ADN mc) y de
cadena doble (ARN bc y ADN bc), a fin de determinar la capacidad viricida del
ozono en distintas condiciones. Ya que el ozono causa daños principalmente en las
proteínas de la cápside, se consideraron asimismo virus con diferentes
arquitecturas.
Asimismo, es de remarcar el efecto que estas concentraciones de ozono en aire
tienen en los virus desnudos que, como ya se ha indicado, al carecer de envoltura
lipídica, suelen ser más resistentes a los desinfectantes. Recordemos que el
coronavirus de Wuhan es un virus envuelto y, por tanto, de los menos resistentes.
La mayor concentración de ozono necesaria para la inactivación de los virus MS2 y
T7 se explica por la mayor complejidad de su envoltura lipídica (180 y 415
moléculas en la cápside respectivamente, frente a las 60 y 120 de los phi X174 y
phi 6).
Dosificación de ozono
El tiempo de tratamiento depende de varios factores a determinar en el
diagnóstico inicial, entre ellos el volumen de la habitación, el grado de desinfección
deseado, el tiempo disponible para llevarlo a cabo, el nivel de carga biológica
contenida en el ambiente, el tipo de patógeno a eliminar, etc. Por ello los
generadores de ozono que utilizamos, disponen de un autómata que controla el
funcionamiento del equipo, y gracias al cual se puede abarcar cualquier tipo de
tratamiento de choque.
Así pues, para una desinfección eficaz de las habitaciones, debe
calcularse el volumen de las mismas asumiendo que se debe de
alcanzar una concentración de ozono de 1ppm y mantenerla durante,
al menos 10 minutos.
La correcta administración del ozono garantiza una alta desinfección del recinto
tratado, así como la eliminación de su característico olor, dejando en él un
ambiente seguro, fresco y agradable.
Asimismo, se puede aumentar la seguridad de las instalaciones purificando el agua
de uso general, que puede ser vehículo de infección una vez contaminada.

El agua ozonizada puede emplearse tanto para el lavado de manos de huéspedes y
personal, como en las tareas de limpieza de utensilios de cocina y superficies,
aportando una desinfección eficaz.
El ozono es un potente oxidante generalmente no dañino para mamíferos a bajas
concentraciones, pero letal para los microorganismos como los virus.
De cualquier forma, el ozono, como cualquier otro agente oxidante, puede resultar
perjudicial si no es manejado correctamente. Por esa razón, muchos países han
establecido un límite de exposición de ozono en aire respirable.
La exposición a ozono en el lugar de trabajo está controlada por la
Administración de Seguridad y Salud Ocupacional y sus homólogos de todo el
mundo. En España, se trata del Instituto Nacional de Salud e Higiene en el Trabajo
(INSHT).
Este organismo fija los valores límite de exposición profesional para agentes
químicos. Dichos valores están, en consonancia con los fijados por la Norma
española UNE 400-201-94, basada en las recomendaciones de la Organización
Mundial de la Salud (OMS).
Así, según el INSHT, los Valores Límite Ambientales (VLA) (año 2017) establecen
para el ozono límites de exposición en función de la actividad realizada, siendo el
valor más restrictivo 0,05 ppm (exposiciones de 8 horas) y 0,2 ppm para periodos
inferiores a 2 horas.
Aseguramos que nuestros generadores no superen la cantidad de residual
establecida por la normativa, realizando mediciones periódicas de los niveles
de emisión (residual) de ozono en aire respirable, a fin de asegurar la inocuidad
del tratamiento.

[1] http://www.who.int/water_sanitation_health/dwq/S04.pdf
[2] CDC, “Interim Guidance for Environmental Infection Control in Hospitals for
Ebola Virus”
[3]PT4 – Food and feed area: Used for the disinfection of equipment, containers,
consumption utensils, surfaces or pipework associated with the production,
transport, storage or consumption of food or feed (including drinking water) for
humans and animals.
[4]Dileo et al. 1993; Lytle et al. 1991; Maillard et al. 1994
[5]Chun-Chieh Tseng &Chih-Shan Li (2006), “Ozone for Inactivation of Aerosolized
Bacteriophages”, Aerosol Science and Technology, 40:9, 683-689, 2006. DOI:
10.1080/02786820600796590

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